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El puente del Dragón, el único puente figurativo de Europa

Un dragón lleno de color domina la mediana central de unos de los puentes que cruza el río Guadaíra en dirección a Sevilla, hecho con azulejos e inspirado en Gaudí. Su silueta sube y baja en los 123 metros de largo del puente, sirviendo como decoración en la parte superior y como sistema de sujeción de la construcción en la inferior. El gran ojo amarillo del puente del dragón sirve de vigilante de los visitantes que entran con sus coches en Alcalá de Guadaíra y como guardián del castillo almohade situado en el cerro, visible a la derecha según se accede al municipio. Los alcalareños y alcalareñas eligieron el diseño del puente mediante votación popular, eligiendo a este dragón multicolor como decoración de este paso por el río, que se ha convertido en uno de los referentes de la modernidad para la localidad.

puente del dragón
Cola del puente del Dragón

El puente popularmente conocido como «Puente del Dragón» se construye como parte de la circunvalación de Alcalá de Guadaíra, enlazando la A-92 (Sevilla-Almería) con la A-392 Alcalá-Dos Hermanas.

Construido por la Junta de Andalucía, bajo el proyecto de José Luis Manzanares presidente de Ayesa y la dirección de obra de Íñigo Barahona e inaugurado el 28 de marzo de 2007.​ Los arcos y el resto de la estructura van revestidos de “trencadís” multicolor de azulejos, al modo de los ornamentos del parque Güell de Barcelona, en un intento de devolver este arte ornamental a su lugar de origen en España.​

el puente del dragon
Vista general del puente en el entorno del río Guadaíra

¿Qué es el trencadís?

El trencadís (término de la lengua catalana que podría traducirse como troceado o ‘picadillo’) es un tipo de aplicación ornamental del mosaico a partir de fragmentos cerámicos —básicamente azulejos— unidos con argamasa; muy habitual y característico en la arquitectura modernista catalana.

el puente del dragon
Reptil del Parç Güell de Barcelona

 

Fue Antoni Gaudí quien propuso un sistema que se consideró inédito para le época: el «trencadís». Relata una anécdota de la vida del artista, que Gaudí fue al taller de Lluís Brú y al ver como colocaban las piezas, agarró una baldosa y una maceta y rompiéndola exclamó: «A puñados se tienen que poner, si no, no acabaremos nunca». Se ha considerado a Josep Maria Jujol el encargado de aplicar esa ‘técnica’ y quien le dio la personalidad característica.

En el Güell se utilizaba material desechable de la fábrica Pujol i Bausis, emplazada en Esplugas de Llobregat, además de fragmentos de platos y tazas de café de loza blanca de diversa procedencia. También se utilizaron baldosas de cerámica y el mosaico con la técnica del opus tessellatum.

Con el fin de conseguir cromatismo, se optó por la utilización de cerámica esmaltada, que ofrece colores vivos, aprovechando la superficie lisa y pulida junto con la superficie tridimensional de su arquitectura, para causar el máximo efecto de brillo al incidir la luz en las composiciones.

Se recupera una tradición muy andaluza: el alicatado

Se recupera la tradición árabe del alicatado, palabra proveniente del árabe al-qataa,​ es la acción de revestir un suelo o una pared con azulejos. El azulejo para alicatar está cortado de manera que se consiga una forma y tamaño convenientes, previamente dibujados en una estructura que tiene la épica de una leyenda almohade. La cerámica del puente del dragón no procede de retales o desechos, fue fabricada ex profeso a la antigua usanza, con doble cocción y el empleo de sales minerales (cobre, hierro, cobalto, manganeso…) para conseguir los colores. Estos azulejos puestos a la intemperie, en vez de perder el colorido, van mejorando con el tiempo, apareciendo nuevos tonos y matices.

El puente del dragón, un hito lleno de dificultades

Este proyecto contaba con varias dificultades de cara a su realización, como su alto coste y el principal problema: la sinuosidad de la estructura requería que el animal tuviese curvas para emular la silueta del dragón, pero finalmente se pudo llevar adelante y gracias a ello la provincia de Sevilla puede presumir de este encantador homenaje a Gaudí.

El dragón se materializa en una cabeza gigante, de boca abierta, ojos avizores y cresta enhiesta propia de un guardián alerta. En el extremo opuesto del tablero una cola puntiaguda constituye el hito que tranquiliza a los habitantes de la fortaleza.  Dos escaleras multicolores con mirador a media altura, ofrecen al peatón la posibilidad de bajar al cauce a disfrutar de la orilla del río y observar el cuidado paisaje de los bajos del puente. De las aceras también parten sendas pavimentadas que conducen suavemente a las orillas.

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Perspectiva del puente justo al finalizar las obras

 

La perspectiva inferior de la estructura es espectacular. El cuerpo del dragón soporta el esbelto tablero como un gigantesco reptil, quedando enmarcado por unos estribos en los que la imaginación de los autores ha distribuido dibujos destinados a despertar la ilusión de los espíritus infantiles. Fondos del río, plantas acuáticas, rosa de los vientos y submarinistas sugieren y ambientan el mundo de juegos que la infancia debe encontrar en un parque.

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Bajos del puente del dragón dónde se observan los mosaicos ornamentales

 

Se trata de un puente urbano de cuatro calzadas y dos amplias aceras. La longitud total es de 123 m y su anchura de 22,60 m. La estructura del puente está formada por una viga central de hormigón armado de la nacen, en dos grandes voladizos, los tableros que soportan las calzadas. El esquema resistente está constituido un pórtico longitudinal de directriz curva y gran rigidez, que tiene tres apoyos en el cauce y se sustenta en los extremos mediante estribos verticales. Dibuja así dos arcos centrales de 43 metros de luz y dos semiarcos en los extremos de 18 metros de vano.  El tablero vuela hacía ambos lados del pórtico con sendas losas pretensadas transversalmente de canto variable entre 1,21 m en el eje y 0,21 m en los bordes.

Se sustenta en la estructura central y en los estribos en los que tiene impedidos tanto el movimiento vertical como el horizontal. La sección transversal del puente está pues formada por una gran viga central de sección casi ovoidal de 4 metros de altura y 2 metros de anchura cuyo eje describe unos arcos sucesivos, separándose del tablero por debajo en los apoyos y quedando por arriba de la losa en el centro de los vanos.

El puente se apoya sobre sendos estribos de hormigón armado, formados por muros verticales terminados en aletas triangulares de planta curva, que transmiten la carga al terreno mediante 12 pilotes de hormigón ejecutados “in-situ” de 1500 mm de diámetro y 20 m de profundidad. Los tres apoyos en el cauce se resuelven mediante soportes de 3 metros de altura empotrados tanto en el arco principal como en el encepado y sustentados en 6 pilotes de 1,5 m de diámetro y 20 m de profundidad. A pesar de ser un puente de gran componente figurativa, no tiene ningún elemento estructural superfluo y su forma de trabajo es sencilla, correcta y segura: las losas del tablero transmiten a pórticos y estribos las cargas verticales que se descargan a través de los arcos a la cimentación. La torsión del tablero es soportada por las reacciones verticales y horizontales en los estribos.

Existe otro puente del dragón y adivina dónde está…

El puente, que cruza el río Han, tiene una longitud de 666 metros (esta curiosidad es digna de un programa de Zona Oculta)  y cuenta con seis carriles para el tráfico y dos vías peatonales. Pero lo asombroso del mismo son sus arcos, que adoptan la curiosa forma de un dragón que serpentea a lo largo del puente. Y como todo dragón que se precie escupe fuego, todo un espectáculo para los transeúntes que circulan por el puente. De noche, la mitológica criatura parece cobrar vida cuando el fuego brota por su boca, gracias a un ingenioso mecanismo instalado en su interior. La figura tiene la misma forma que Shenglong, el legendario y temible dragón de la dinastía Ly, que volaba sobre el mar y era considerado un símbolo de buena fortuna en la antigua cultura vietnamita.

Puente del dragón
El otro puente del dragón que existe en el mundo, en Da Nang, la mayor ciudad portuaria del centro y sur de Vietnam, en la costa del mar de China. El de Alcalá fue el primero pero este escupe fuego.

 

Fuentes:

Esperamos que nuestro artículo sobre el puente del dragón te haya gustado, si quieres conocer más sobre Alcalá de Guadaíra igual te puede interesar el siguiente artículo de EL BLOG:

 

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